el fomo ya no existe
sobre la inconsistencia del fomo y por qué deberíamos dejar de nombrarlo y padecerlo
“El fomo ya no existe”, declaro contundentemente. Ordeno a todos a borrar esta palabra de vuestras mentes, nadie jamás podrá volver a pronunciarla, nadie jamás deberá oír frases como: “Qué fomo!!!”, o: “Me da fomo no haber ido a (inserte evento social)”; aún menos deberíamos oír: “Me dará fomo”, en futuro, sobre un evento que aún no ha sucedido.
Antes de argumentar las razones por las que el fomo ha dejado de existir deberíamos asentar un comienzo y una serie de características:
El FOMO es definido por el diccionario de Cambridge como el “sentimiento de preocupación por perderse eventos o acciones emocionantes que están haciendo otras personas, especialmente debido al uso de las redes sociales”. La primera vez que se mencionó este acrónimo tal y como lo conocemos actualmente fue en 2004 en el diario Harvard Business School para referirse a la ansiedad que sufrían los estudiantes universitarios al intentar compaginar sus estudios con los eventos sociales de la universidad. Aunque esta idea ya existía previamente, fue el escritor quien le dio nombre y la popularizó. Aquí, en España, este término empezó a calar en internet a partir de 2020 y a día de hoy nadie jamás ha dejado de nombrarlo.
A continuación, una serie de premisas:
El fomo se sustenta en el deseo, en concreto, en la no obtención de dicho deseo.
El fomo nace de la negativa: del no estar, del no presenciar, del perderse algo.
El fomo solo puede ser catalogado por la persona que no estuvo allí, nunca por la persona creadora, ni por la invitada al evento.
Al igual que la idea ya existía antes de que el escritor le diese nombre y relevancia, este sentimiento ya existía en nosotros antes de que tuviésemos redes sociales y una vida ociosa. El fomo nace de ese llanto genuino de un niño pequeño cuando no es invitado a la fiesta de cumpleaños de su compañera de la primaria. Ahora, a nuestras edades más adultas, en esta sociedad capitalista hiperconectada, no lloramos pero pronunciamos entre dientes este término. Gracias a las redes sociales, el fomo sigue vigente con más fuerza que nunca.
Observamos nuestras redes sociales personalizadas llenas de imágenes y videos sobre aquel evento que nos perdimos y sobre aquel otro evento en el que no estuvimos y ni siquiera sabíamos que queríamos estar. Habitamos un bucle insaciable donde todo el rato queremos estar allí donde no estamos.
El capitalismo se aprovecha de esta necesidad de pertenecer a algo, de esta ansiedad por estar, de estas ganas insaciables e inherentes de formar parte de una corriente, un estilo, una movida, algo!!! El capitalismo se sustenta en el deseo. El capitalismo mercantiliza y vuelve deseable objetos, lugares, personas.. Todo aquello que puede convertirse en un bien de mercado será objeto y foco para el capitalismo, para una empresa, para ser explotado hasta la saciedad.
Tampoco es nuestra culpa, no podemos dejar de desear, el deseo es inherente del ser humano, no podemos despojarnos del deseo, tampoco podemos ir en contra del devenir de la sociedad, aún menos podemos ir en contra del capitalismo, no podemos desde luego cerrar los ojos paseando por la Gran Vía, pero quizás sí podríamos intentar despojarnos del fomo, volver a ser dueños de nuestra propia diversión.
Asimismo, con esta premisa, quizás podríamos y deberíamos definir el fomo como la capitalización y mercantilización de la diversión, como la unidad de medida que cuantifica la diversión. El fomo es, hoy en día, la vara de medir el disfrute.
¿Medimos actualmente nuestro valor como personas dentro de las redes sociales (y en parte de la vida real) en cuanto al número de eventos de fomo generalizado hemos asistido? Antes el medidor sería quizás la ropa y la elegancia, ¿se sustenta ahora el valor de una persona en cuanto al fomo que nos da observar su vida vía redes sociales?
Hoy, 24 de abril de 2026, en su pleno apogeo y en la boca de todos, declaro la muerte del fomo. Mis razones probadas y certeras son las siguientes:
La vida sucede allí donde estás y no en otro lugar, no aquí, no allí, no en Madrid, no en Japón, sino justo ahí donde estás.
Si no estás no existe. Todo aquello no experimentado, no visto, no ha sucedido; todo aquello no presenciado no ha pasado, forma parte de la ficción.
Entonces, dime, ¿dónde sucede la vida?
Mi respuesta casi de forma intuitiva y sin apenas reflexión sería Madrid. Siempre todo el mundo dice Madrid, ¿no? Aquí está todo, chicas. Múdate. Te pierdes la vida.. Ven a Madrid, ven a vivir. ¿A qué esperas? Aquí está todo, ven.. Ven conmigo, ven, comienza a vivir…..
Pero todo es mentira, ¿no? ¿Acaso mi vida no es de mentira para ti? Entonces, dime, sin mentir, ¿dónde sucede la vida?
Yo viviendo en Madrid pienso que aquí está todo, pienso que no podría encontrar Todo en otro lugar sino es aquí, no hay otra ciudad donde quiera vivir sino es Madrid. Sin embargo, a veces encuentro cosas en sitios jamás imaginados, en lugares donde pensaba no poder estirar más, como en mi pueblo, donde creía que ya había dado de sí hasta su máximo, hasta el punto de ser repetitivo, malo, común desde una connotación aburrida y desagradable; pero cuando vuelvo a visitar aquella pequeña ciudad durante un periodo de tiempo mínimo me encuentro a veces descubriendo cosas, encontrando pensamientos nuevos, charlando con personas nativas de aquel lugar, como yo, pero a quienes no conozco, me encuentro observando la ciudad desde los ojos ajenos, como los turistas nacionales y extranjeros que la visitan buscando descanso y relajación, aunque yo no busque descanso y relajación.
Entonces, ¿dónde sucede la vida? Sin rodeos. Dime, ¿qué hago para que me suceda?
La vida sucede allí donde estás, las cosas suceden siempre para ti, tu solo debes salir a la calle, hablar con gente, conversar con tus amigas, dar vueltas por los bares, visitar antros, pasear por la ciudad, besar chicos, decirle que los quieres, mentirles a veces. Cuanto más te muevas por la vida, por la ciudad, más verdad, más cosas, más vida encontrarás.. No moverse es morir.
Recuérdalo. El fomo ya no existe. Todo aquello no experimentado no ha pasado. La vida sucede aquí. La vida sucede allí donde estás. Tatúatelo. No lo olvides.
aclaración: el principal motivo para la creación de este texto no era para obligaros a que aprovechéis vuestra vida ni para que hagáis que la vida os suceda (también !! pero no solo, no soy mr wonderfull, haced lo que querais !!! ), el principal motivo era para dejar dicha y escrita esta sentencia: el fomo ya no existe.. primero dejad de quejaros y luego hacedme caso, yo ahora dicto las sentencias y tendencias ... nadie quiere ser el último . así que subiros al barco ahora que os estoy avisando.. nadie podrá decir que no avisé . el fomo paso de moda, es charca, da pena.. utilizad vuestro adjetivo internauta favorito para avisar a vuestro compatriota de internet que el fomo ya no existe !! hacedme caso.








El sábado pasado salí a la calle justo pensando en ser el protagonista de mi película y hacer que la vida suceda a pesar de no tener planes con nadie… total que me terminé encontrando dos guiris cuidando de un pajarito caído que me pidieron cuidarlo y dije que sí. Me lo terminé llevando a casa y durmió en mi cuarto por la noche. Cuando estás decidido a hacer que te pasen cosas tomas decisiones muy distintas a las instintivas que tendrías de normal.